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domingo, abril 26, 2026

 

¿Nos están rompiendo a propósito? 5 verdades incómodas sobre la ingeniería social que domina tu vida

¿Cómo se explica que, en la era de la mayor opulencia material y conectividad tecnológica de la historia, estemos habitando una epidemia de soledad, ansiedad y vacío existencial? Las cifras no mienten: el 8% de la población española consume hoy antidepresivos y el suicidio se ha consolidado como la principal causa de muerte entre nuestros jóvenes. No estamos ante un fallo sistémico accidental, sino ante las consecuencias de un experimento invisible.

El Dr. Miguel Ángel Martínez-González, catedrático de Salud Pública y profesor en Harvard, lo define como una Ingeniería Social: una orquestación deliberada que sacrifica el equilibrio humano en el altar de la rentabilidad comercial. Se han diseñado entornos —digitales, alimentarios y afectivos— para convertirnos en sujetos dependientes, polarizados y, en última instancia, rotos. Este análisis es una invitación a dejar de ser "corderitos mansos" guiados por el algoritmo y a entender por qué, para sobrevivir, hoy es obligatorio nadar contracorriente.

1. El "Bliss Point": El secuestro biológico de los 1.000 días

La manipulación de nuestra voluntad no empieza en la adolescencia, sino en el útero. La ciencia ha identificado una ventana crítica: los 1.000 primeros días (los 9 meses de gestación más los dos primeros años de vida). Según investigaciones publicadas en Nature, lo que sucede en este periodo programa nuestra salud metabólica y nuestros deseos futuros.

La industria alimentaria utiliza esta vulnerabilidad mediante el Bliss Point (punto de felicidad), una ingeniería de sabores diseñada para hallar la cantidad exacta de azúcar que maximiza la adicción sin provocar náuseas. Para lograr este "secuestro del paladar", se añade azúcar a productos insospechados como el vinagre o el kétchup, utilizando ácido fosfórico en las bebidas carbonatadas para enmascarar el dulzor excesivo que, de otro modo, el cuerpo rechazaría. El resultado es un aumento alarmante del cáncer colorrectal en jóvenes. La presión para silenciar estos hallazgos es feroz:

"La directora científica y el director comercial de una de las industrias de bebidas azucaradas más grandes del mundo vinieron a mi despacho para ofrecer financiar un observatorio de la obesidad. Era un intento de soborno camuflado; si aceptábamos su dinero, perderíamos la libertad de denunciar los efectos de sus productos".

2. Cerebros de cristal: El efecto "Wally" y la atrofia de la voluntad

En 2008, la película WALL-E presentó una profecía inquietante: humanos obesos que han perdido la bipedestación (la capacidad de mantenerse en pie), flotando en tumbonas frente a pantallas, viviendo en el "Axioma de la comodidad". Esa profecía se cumplió un año antes, en 2007, con el lanzamiento del iPhone.

Desde esa fecha, la humanidad experimenta el "efecto Flynn inverso": por primera vez en décadas, el coeficiente intelectual está bajando. La sobreestimulación digital y la reducción del sueño (de las 8 horas necesarias a apenas 5 en muchos jóvenes) impiden que la memoria a corto plazo se consolide en el largo plazo. Biológicamente, estamos sufriendo un "secuestro" de la corteza prefrontal, el área encargada del autocontrol.

Sin una corteza prefrontal fuerte, fallamos en el "test del bombón": la capacidad de posponer la gratificación inmediata en pos de un bien mayor. Esta "cultura de la facilonería" produce individuos que, como el astronauta que pierde masa ósea al no luchar contra la gravedad, pierden la musculatura de la voluntad, volviéndose incapaces de afrontar los sacrificios que exige la vida adulta o la estabilidad familiar.

3. La "CIPO" y la trampa de la cama

El Dr. Martínez-González acuña un término necesario: CIPO (Corporación Industrial de Pornografía Online). Esta industria no solo desvirtúa el afecto, sino que altera la estructura física del cerebro, provocando hipofrontalidad (un adelgazamiento real de la corteza prefrontal). La desensibilización química es tan profunda que la vida normal termina pareciendo aburrida.

"El que antes veía la luz con una cerilla, ahora necesita una bomba de napalm. La pornografía hardcore actúa como ese napalm: destruye la sensibilidad ante los placeres normales y el amor real, exigiendo estímulos cada vez más violentos para sentir algo".

Esto conduce a la "trampa de la cama". Al saltarse la fase de conocimiento intelectual y espiritual por la gratificación genital inmediata, las parejas caen en un enorme coste de oportunidad: pasan tiempo "sobándose" pero no hablando sobre propósitos, valores o educación. Es una de las razones por las que la ratio de divorcios en España es del 60% respecto a los matrimonios. El amor verdadero, según el Dr., no es "yo sí", sino la capacidad de abnegación: "Tú sí, yo no".

4. El negocio de la "liberación" y el sesgo de la salud pública

La ingeniería social ha logrado que la salud pública sea, a menudo, "políticamente correcta" en lugar de "científicamente correcta". Un ejemplo claro es la gestión de las enfermedades de transmisión sexual (ETS). Mientras las campañas se limitan al reparto de preservativos, las infecciones se disparan. El Dr. señala casos como el brote de viruela del mono (Monkeypox), originado en contextos de multiplicidad de parejas, como prueba de que se oculta la raíz del problema: la promiscuidad concurrente.

En el ámbito femenino, la industria farmacéutica ha capitalizado la revolución sexual. El uso masivo de anticonceptivos hormonales —estudiado en cohortes de 5 millones de mujeres— muestra un vínculo inequívoco con el aumento de cáncer de mama, trombos e infartos. Se vende como "liberación", pero es un negocio que medicaliza a la mujer sana mientras omite que la única prevención real y segura para las ETS, según criterios de epidemiología pura, sigue siendo la monogamia.

5. La rebelión de los salmones: Recuperar la soberanía del alma

Frente a este diseño de dependencia, ha surgido un movimiento de resistencia: los "salmones". Jóvenes que, inspirados por colectivos como "Adolescencia Libre de Móviles" o el movimiento "Off", deciden nadar contra la corriente del algoritmo.

La clave de su salud mental no es solo la renuncia, sino la Eudaimonia: tener un propósito de vida (purpose in life). Estudios de Harvard y Wisconsin confirman que el "florecimiento humano" está ligado a metas altruistas, no a la acumulación de dopamina barata. Para recuperar esta soberanía, se proponen actos de rebeldía práctica:

  • Realizar un "digital detox" radical.
  • No usar el móvil como despertador (sustituirlo por un despertador de pilas para sacar la tentación de la mesilla).
  • Evaluar el grado de adicción midiendo cuánto tiempo pasa desde que abres los ojos hasta que miras la primera red social.

Conclusión: ¿Eres dueño o esclavo?

No somos una "generación de cristal"; somos una generación sobreestimulada y víctima de una maquinaria comercial que necesita que seas impulsivo para que seas consumidor. La verdadera libertad no es hacer lo que te apetece, sino ser el señor de tu propia vida, capaz de decir "no" a un impulso para decir "sí" a un propósito.

Pregunta final: La próxima vez que sientas el impulso de deslizar el dedo por la pantalla o consumir un producto diseñado para tu gratificación inmediata, detente y pregúntate: ¿Esa apetencia es realmente tuya, o es una línea de código escrita en un laboratorio para robarte la soberanía de tu alma?

viernes, febrero 18, 2022

Transparencia

No es lo que quiero ocultar, es lo que no quiero mostrar. 

Se imponen subterraneamente conductas de transparencia, la barrera entre lo público y lo privado desaparece cuando el criterio de la autopromoción es el que impera. Vivir sometido al escrutinio de todos en la nueva sociedad de la transparencia. 

Todo debe saberse, todo se hace público de algún modo, por una mal entendida generosidad de "compartir" por un deseo profundo de autopromosión de volverse interesante para otros. 

Pero qué hay de lo que no se quiere mostrar, las opacidades propias de la intimidad. El legítimo reino interior de pensamientos que no debieran ser escuchados, de deseos escondidos o simplemente de momentos de intimidad. 

La intimidad por excelencia no puede ser pública, la intimidad por excelencia es silenciosa y en el silencio no hay nada que decir.

Espero que tus silencios sean más profundos que tus palabras, que tu privacidad sea más brillante que tu "vida pública". 

Esta ventana ilumina un interior.


jueves, febrero 17, 2022

Calor

Cuesta pensar y hacer cualquier cosa con calor.


Quizás por eso los intelectuales que uno admira, los escritores que leemos muchas veces son de países fríos. Aunque hay grandes escritores de países cálidos también. Estoy pensando en poetas y escritores cubanos por ejemplo o algunos intelectuales brasileños.

Así la excusa del calor parece desplumarse. Una lástima, era confortante pensar qué, por culpa del calor es que no puedo escribir. 

Estoy escribiendo ahora con calor. El verano es así, uno tiene más tiempo pero el tiempo se hace pesado, como si el aire y el tiempo fueran juntos, su pesadez aturde por todos lados.

Según la física la temperatura debiera hacer más liviano el aire, separar las partículas, pero no... se hace pesado, cansador. Como un reloj con poca pila, su segundero insiste pero el horario y el minutero no quieren más guerra.

Bien nos salva en estos días una cerveza bien fría.

Para refrescarnos y ponernos creativos, salud.

viernes, marzo 30, 2012

Día del Joven Delincuente

Quiero contarte un poco de que se trata, el día del joven combatiente, que hoy se aprovecha para muchas cosas. Es la conmemoración del asesinato por parte de la policía de dos jóvenes, hermanos (Rafael y Eduardo Vergara Toledo) uno de 18 y el otro de 20 años, ocurrido en la Villa Francia en Estación Central el año 85. La Villa Francia se caracterizó por su oposición al régimen, y por la perpetuación de parte de carabineros de varios crímenes, que van en contra del estado de derecho por tratarse a ajusticiamientos, sin el beneficio de un juicio apropiado. Se trata de un sector de Santiago caracterizado por la marginalidad, en los 80 y 90 venir de la villa Francia como de otras poblaciones significaba ser tildado de delincuente y las posibilidades de surgir desde ahí se hacen hasta el día de hoy difíciles. Entiendo, que cause molestia a muchos el ver como un grupo de "delincuentes" bajo la bandera de esta conmemoración, causan destrozos y encienden barricadas, en esta fecha, pero también, es bueno recordarlo, ellos pertenecen a los sectores más marginales de Santiago, a donde el progreso no llega, a donde el PIB no llega, hablar del día del delincuente, es transgredir y menospreciar la lucha de quienes dan la vida por justicia. Si no hubiese sido por esos "delincuentes" hoy quizás estaríamos aún en un régimen militar. Una constante en América Latina, y sobre todo en Chile, es que si los marginados y los pobres no golpean la mesa y logran salir en las noticias, sino manifiestan y sacan a la luz la violencia que tienen dentro, por ser violentados a diario por las circunstancias cada vez más adversas, mientras ven los indices macro-económicos, y una desigualdad en la riqueza cada vez mayor, si ellos en esas circunstancias no meten ruido, NADIE en nuestro país los escucha, NADIE les presta atención. Si bien no me gusta la violencia, si le rindo mis respetos, a todos los chilenos que viven con el sueldo mínimo, que se mueven en micro, que día a día hacen de nuestro país, sacrificándolo todo, un país mejor, y que reciben el pedazo más pequeño de la torta, y le rindo mis respetos a todos los que se opusieron al régimen militar, desde el exilio, pero especialmente esos que no tenían ningún "contacto" y que por ser de donde eran, terminaron muertos en la calle, cuando sus asesinos pensaron que por ser pobres nadie se acordaría jamás de ellos.

lunes, noviembre 19, 2007

Campaña por el ahorro de energía…



Se que es un tanto hereje, pero hay algo en lo que tiene una razón profunda, es que la salvación esta en cada uno, y la oportunidad de salvarnos está muchas veces en lo pequeño… También es así con nuestro planeta.

lunes, octubre 01, 2007

¿Cómo sería una ciudad sin coches?



Sergi Rovira invita, en un artículo publicado en el portal Xarxanet, a imaginar cómo sería una ciudad sin coches, si ayudaría a mejorar nuestra calidad de vida y si en realidad se podría conseguir.

En las ciudades vivimos con una serie de males que las asumimos sin cuestionar. De todos los que podríamos citar, uno de los principales erosionadores de la calidad de vida en las ciudades son los coches. Entonces, si los coches son tan problemáticos, ¿por qué los tenemos? ¿Qué pasaría si no hubiera coches? ¿Qué ventajas tendríamos? ¿Y qué inconvenientes?

Una ficción: una ciudad sin coches

Hagamos un salto e imaginemos por un momento: introduzcámonos mentalmente en una ciudad dónde no hubiera ningún vehículo privado: ¿qué sería lo primero que notaríamos? Podría ser discutible, pero desde mi punto de vista, inicialmente, nos parecería una ciudad muy silenciosa y, seguramente, muy tranquila. Creo que acto seguido y muy ligado al silencio, la ciudad nos parecería vacía, echaríamos de menos algo. Si continuáramos allá y fuéramos fijándonos, estoy convencido de que sentiríamos un olor diferente, el que fuera, pero no habría la peste de los tubos de escape. Incluso, creo que, con el tiempo, esto nos debería permitir sentir mejor el gusto de las cosas y, seguramente, ahora exagero pero, en definitiva, quiero decir que lo notaríamos en todos los sentidos.

La sensación de tranquilidad y de relax para todos los sentidos serían una mejora de la calidad de vida que no somos capaces de imaginar. Hablamos de una ciudad silenciosa, espaciosa, sin malas olores. ¡Quién no la querría!

Una situación injusta

Desgraciadamente, debemos volver a la realidad. Las ciudades son ruidosas (y la principal fuente de ruido son los vehículos), con el aire contaminado (y los vehículos vuelven a ser la primera fuente de contaminación), colapsadas y llenas de coches (si queréis volved a imaginar, pensad en el espacio que se liberaría si sacáramos todos los vehículos aparcados: ¡es inmenso!).

Si estos males nos aportaran otras mejoras a toda la población, podríamos mirar si una cosa compensa la otra pero, realmente, los desplazamientos en coche dentro de las ciudades representan alrededor de un 30% del total de desplazamientos (como muestran los datos de movilidad con valores muy diversos según la ciudad y las fuentes). Esto quiere decir que el 70% de las personas se desplaza a pie, en bicicleta o en transporte público, ¡el 70%! Si tantas personas usan sistemas alternativos al vehículo privado, ¿por qué no lo hacemos todos? Las ventajas lo valen.

Una utopía que se construye poco a poco

Construir una ciudad sin coches es complejo. Una ciudad pensada para los coches tiene calzadas anchas y aceras estrechas (si tiene), no tiene un sistema de transporte lo suficiente diversificado para cubrir las necesidades de todos los ciudadanos y las inversiones para revertir esta situación son muy importantes. Una ciudad que prioriza los coches da facilidad de circulación a los vehículos y salen perjudicados otras mediados de transporte (bicicletas o a pie). Todo esto pide reorganizaciones logísticas muy importantes.

Por lo tanto, una ciudad a la medida de las personas, y no de los coches, es una ciudad que se construye despacio y a muchos años vista. Esto podríamos decir que es una utopía y, por eso, no la podemos perder en ningún momento, siempre lo debemos tener presente y no dejarla nunca. Cada paso debe ser para avanzar hacia esta utopía y si no lo logramos, como mínimo, habremos adelantado. Como dice Eduardo Galeano, la utopía sirve para avanzar.

La solución: Voluntad de cambio

Así, si realmente queremos adelantar hacia una ciudad sin coches, no vale decir que no podríamos desplazarnos: la mayoría de los ciudadanos ya usamos sistemas alternativos cada día. Sólo es una minoría la que se ha de adaptar.

Tampoco podemos poner escaparates o campañas de sensibilización como el día sin coches que se va demostrando muy ineficaz. En cambio, calan propuestas reales y cambios palpables y me quiero referir otra vez al Bicing (lo había hecho en el último artículo), una iniciativa en Barcelona que sorprende con su éxito incluso a los más escépticos. También propuestas para mejorar e incrementar el transporte público. Y sobre todo hace falta facilitar el acceso a pie e imaginar nuevas alternativas.

De todos modos, esta utopía ya existe, es una realidad a varios lugares del mundo: ya hay ciudades que tienen barrios sin coches. Ciudades como Freiburg o Bremen (Alemania) o Utrech (Países Bajos), entre otros, tienen barrios cerrados al tránsito dónde sólo tiene acceso el transporte público.

Por lo tanto, lo que hace falta es voluntad. Voluntad y atrevimiento político para introducir cambios; voluntad social para acompañar y facilitar, sobre todo desde las organizaciones, las propuestas; y voluntad personal porque, al fin y al cabo, se supone que queremos vivir en ciudades mejores.