lunes, diciembre 18, 2006

¿Cuál es el progreso que queremos?

Chile, es de los países con más alto nivel de infelicidad en la población, dentro de los países del mundo. Este es, para que lo sepan los turistas un país de estresados. Un país de personas que pelean a diario en una lucha salvaje, por el éxito y las metas impuestas.

Nuestro nivel de infelicidad es el precio que pagamos por estar en vías de un desarrollo y un progreso, del cual personalmente tengo mis suspicacias.

¿Cuál es el progreso al que aspiramos?

Por un lado creo que en gran medida, no lo tenemos claro. Al igual que los caballos carretoneros, nos pusieron un arnés y unas anteojeras, y nos vemos obligados a tirar hacia delante, tirar hasta morir en el intento por lograr algo, que no sabemos realmente que es. Marchamos enajenados sin un rumbo.

Entonces para justificarnos idealizamos el progreso, como una meta de bienestar por la cual vale le pena pagar cualquier precio. Pensamos en países desarrollados, como países que no tienen problemas, donde las personas viven felices, gozando de beneficios por los cuales debemos luchar pero de los que no sabemos mucho.

Esto, hace que al tomar el pulso de este movimiento muchas veces uno sufra de gran decepción al conocer ese “progreso” logrado por otros. Así al llegar a sociedades como la europea, he interiorizarnos de la falta de esperanza y el desgaste vital de sus poblaciones, de la falta de valores, y la vacuidad de sus vidas, de la falta de sentido, y la pereza existencial, entonces nos salte rápidamente la pregunta es esto lo que queremos.

Ellos que ya han llenado sus estómagos han logrado algo mejor en nivel de felicidad de lo que hemos logrado nosotros.

Como si nos pudiésemos sentir conformes con nosotros mismos luego de una borrachera. Como si el bacanal fuera a llenar nuestros espíritus vacíos y hartos de sacrificios diarios por un supuesto mejor vivir.

Pan y Circo, era la consigna en el medio de la decadencia romana, cuando la vida valía tan poco, y la clase gobernante mantenía al pueblo “tranquilo” o podríamos decir, en un estado de “bienestar”, a fuerza de espectáculos públicos, y crónica rosa, tirándole migajas para que se mantuviera con la boca llena, en una época de sin sentido que a mi gusto es tan similar a la nuestra. Orgullosos ellos de su imperio, orgullosos nosotros de nuestro desarrollo, y eso, realmente a cambiado en algo a nuestro país.

Me refiero, por favor, a un cambio sustancial… Nada. No somos más cultos, no somos más felices, no somos mejores. Hoy, creo yo, es la idea de progreso, el más grande opio del pueblo. Mantenemos a las masas sacrificándose en pos de nada, entreteniéndola todas las noches, y alimentándola con pan. Auto complacida de su desarrollo, ni siquiera nos damos cuenta de que el pan no alcanza para todos, y que en una mesa pequeña los dueños del circo comen manjares, y aún así son infelices.

¿Cuál es el progreso que queremos?

domingo, diciembre 03, 2006

¿A dónde fue a parar el sueño?

Me matriculo dentro de los que cada cierto tiempo, se acuestan cansados, y aún así no pueden dormir.

Hay veces en que llego hasta a enojarme conmigo mismo por mi falta de talento a la hora del sueño, o mi creativa cabeza, que no para de pensar impidiéndome dejar la mente en blanco, y dormir.

Para esto, he probado casi mil recetas, leche tibia, una pastilla de cloronfenamina, enumerar mentalmente países según el alfabeto, pensar en los nombres de las capitales americanas, contar que se yo lo que sea, y aún así, en esas noches es al parecer imposible.

La mayoría de las veces, después de un par de horas me levanto y me pongo a trabajar en el proyecto de turno, o a estudiar algún texto. Luego cuando considero una hora apropiada, vuelvo a intentar el sueño, y la mayoría de las veces no lo logro, sino hasta bien entrada el alba, o incluso muchas veces suena el despertador y no he dormido nada.

Entonces comienzo un día idiota. Con ojeras hasta el suelo, y cara de loco, me pongo a hacer, y siempre se me comienzan a escapar detalles, se me van las letras mientras escribo, me quedo pegado en una cosa, o se me pasa la estación en que me bajo. Siento el cuerpo cortado, y reacciono lento.

Pero, y ahora, que hago si no puedo dormir.

Me moví todo el día, ayer me acosté tarde, hoy me levante temprano, corrí, de un lado a otro, y el cansancio me ganaba, pero en el momento de acostarme, aquí estoy. Lucido, despierto, y con rabia, un poco, por no poder dormir.

¿A dónde fue a parar el sueño?

perdimos alegría

Éramos los hijos de Dios, herederos del mundo, el pueblo elegido, y preferimos convertirnos en animales antes de llevar nuestra dignidad con orgullo.

Éramos los dueños del mundo, los amos de todas las especies, y preferimos convertirnos en parásitos devoradores, antes de cuidar nuestro patrimonio.

Ahora nos enorgullece nuestra ciencia, nos quedamos en el bienestar, exigimos nuestro derecho al libertinaje y damos la espalda a todo lo que nos recuerde lo que fuimos.

Vivimos desencantados del mundo, perdimos la alegría y no sabemos que hacer mientras se nos cae el mundo encima.

Éramos los hijos de Dios, pero nosotros preferimos ser animales, no queremos saber de culpas y nos sentimos culpables, creemos saberlo todo y no nos damos cuenta que no sabemos nada.

Que somos y quienes somos ahora. A donde apunta nuestro anhelado progreso.

Creo que bienestar no es lo mismo que felicidad y la felicidad esta acompañada de una profunda alegría de vivir.

¿Es eso lo que nos caracteriza?

martes, septiembre 26, 2006

Declaración de principio

Declaración de principio

Se abra mi mano el lenguaje sea claro

Lejos los dimes y diretes

Alivio al perseguido

Criaturas unidas en a veces

Quizá es una palabra como tantas

Un deseo cae piedra al río

Creando olas

viernes, septiembre 08, 2006

tú y conmigo

Quizá me quiera dejar caer,

Como una hoja a morir en tierra,

Haciéndome tierra en otoño, sin flores

Ni sepulturas. Cae la semilla a vivir pascua

Crecer hacia el cielo

Me precipito como un ave de presa

O una piedra, de alguna forma caigo

A poner los pies en la tierra,

Salir del mundo de las soledades

Abrir los ojos al riesgo de quedar ciego

Encandilarme mirando el sol

Estar vivo en el instante de la vida y la muerte

Visto, oído y tocado, haberte hablado y escuchado

A caer en tus ojos, se puede errar el tiro

La vida de la mosca o la larga vida del rey

Vivo a fin de cuentas.

lunes, septiembre 04, 2006

frágil

Hay veces en que es un placer ubicarme entre los de mi especie, hay otras en que definitivamente no.

Nosotros hombres de honor, nos sentimos orgullosos de los logros que hemos tenido en el dominio del mundo y la naturaleza. Construimos represas para detener ríos y puentes para cruzarlos.

Pero pocas veces nos damos cuenta, tomamos conciencia de lo que perdemos en este proceso civilizador, que suele ser unilateral. La unilateralidad suele perder el otro lado, el otro.

Quien soy y quienes somos en esta vorágine avasalladora del mundo. Donde quedaron los ríos.

Que somos sino vidas frágiles en el viento.